Violencia en las aulas: 12 casos que han marcado a escuelas de México desde 2001

2026-10-04 12:28:29 - MUNDO

Dos ataques con armas blancas ocurridos en escuelas de Querétaro y Torreón en apenas 24 horas volvieron a colocar la violencia en las aulas en el centro de la discusión en México.

El 30 de septiembre, un estudiante de 13 años ingresó con dos cuchillos a una secundaria de Querétaro y lesionó a cuatro personas. Un día después, dos jóvenes de 18 años, exalumnos de una secundaria de Torreón, Coahuila, entraron al plantel con armas blancas y petardos; la subdirectora murió y otras cuatro personas resultaron heridas.

Los ataques dentro de escuelas son poco frecuentes en México, pero no son hechos inéditos. Durante los últimos 25 años, armas de fuego y blancas han llegado a salones y pasillos, con estudiantes, docentes y trabajadores entre las víctimas.

Algunos episodios, como los ocurridos en el Colegio Americano del Noreste de Monterrey en 2017 y el Colegio Cervantes de Torreón en 2020, tuvieron una amplia repercusión nacional y abrieron discusiones sobre el acceso de menores a armas, la seguridad dentro de los planteles y la atención de señales de riesgo.

Los acontecimientos de esta semana han incorporado otro elemento al debate: el papel de las redes sociales y los contenidos violentos que circulan en ellas. El gobierno federal anunció después del ataque de Torreón que prepara un decreto para establecer obligaciones a las plataformas digitales en la detección, reporte y retiro oportuno de contenidos que inciten directamente a la violencia.

Un recuento desde 2001 permite identificar al menos 12 episodios graves relacionados con armas y violencia dentro de planteles educativos mexicanos. No todos tuvieron las mismas características: algunos fueron ataques deliberados contra estudiantes o trabajadores; uno correspondió a un disparo accidental y otro, a un suicidio ocurrido dentro de una escuela.

Estos son los casos.

El 23 de mayo de 2001, un estudiante de 14 años ingresó con una pistola calibre .22 a la Secundaria 163, ubicada en la colonia Leyes de Reforma, en Iztapalapa, Ciudad de México.

Durante el recreo, el adolescente sacó el arma de su mochila y, después de despedirse de su novia, se disparó en la cabeza frente a sus compañeros.

El episodio abrió entonces una discusión sobre la presencia de armas entre menores y dentro de los centros escolares. Sin embargo, a diferencia de otros casos de este recuento, no se trató de un ataque dirigido contra otros estudiantes o trabajadores, sino de un suicidio con arma de fuego ocurrido dentro de un plantel.

El 14 de mayo de 2004, un alumno de 13 años llevó una pistola al Instituto Ángel del Campo, una escuela privada ubicada en Iztapalapa, Ciudad de México.

De acuerdo con las primeras declaraciones recogidas entonces, el menor había adquirido el arma para protegerse de la delincuencia y decidió llevarla al colegio para mostrársela a sus compañeros.

Mientras se encontraba en el salón, el arma se accionó accidentalmente e hirió en la cabeza a una alumna de 12 años, quien posteriormente murió a consecuencia de las lesiones.

El estudiante intentó deshacerse de la pistola arrojándola fuera del aula, pero sus compañeros informaron lo ocurrido.

El caso tampoco corresponde a un ataque escolar deliberado, pero evidenció un problema que aparecería repetidamente durante las siguientes décadas: el acceso de menores de edad a armas de fuego y su ingreso a los planteles.

El 13 de junio de 2007, un padre de familia ingresó armado al Winston Churchill School, ubicado en la colonia Guadalupe Inn, en Ciudad de México.

El hombre se dirigió a la oficina de la directora de preescolar, y le disparó en el rostro con una pistola de 9 milímetros, provocándole la muerte.

El ataque ocurrió un día después de que al hombre y a su exesposa les comunicaran que su hijo no sería reinscrito en el colegio.

A diferencia de los dos episodios anteriores, se trató de un homicidio deliberado cometido dentro de las instalaciones de una escuela.

El 6 de mayo de 2014, un estudiante de 15 años ingresó con una pistola a la secundaria Gustavo Baz Prada, en Atizapán, Estado de México, y disparó contra un compañero de 13 años dentro del salón de clases.

Las investigaciones documentaron que existía un conflicto previo entre ambos adolescentes. Meses antes habían protagonizado una pelea y el alumno que realizó el disparo había amenazado de muerte a su compañero.

La víctima murió y el agresor fue detenido. Posteriormente recibió una sentencia de ocho años de internamiento en un centro para adolescentes.

El 30 de abril de 2015, un estudiante de 13 años de la Secundaria 41, ubicada en Tejalpa, Jiutepec, Morelos, disparó contra el director del plantel después de sostener una discusión con él.

El adolescente, quien cursaba segundo año, llevaba una pistola calibre .22. El director resultó herido y el estudiante fue detenido por agentes policiales.

Reportes de aquél entonces, relacionaron la agresión con un conflicto escolar y con la posibilidad de que el alumno fuera expulsado.

En noviembre de 2016, un alumno de 13 años llevó un arma de fuego a una telesecundaria ubicada en Escape de Lagunillas, municipio de Chietla, Puebla, y disparó contra uno de sus profesores.

El docente resultó herido y fue trasladado al Hospital General de Izúcar de Matamoros.

Después del disparo, el estudiante salió del plantel todavía con el arma. En los primeros reportes las autoridades no habían determinado el motivo de la agresión.

Uno de los episodios de violencia escolar con mayor repercusión en México ocurrió el 18 de enero de 2017 en el Colegio Americano del Noreste, en Monterrey, Nuevo León.

Un alumno de 15 años ingresó armado a un salón de secundaria y disparó contra su profesora y varios compañeros. Después se disparó a sí mismo.

El adolescente murió y la maestra falleció semanas después debido a las lesiones. Otros estudiantes resultaron heridos.

El caso tuvo además una repercusión inédita porque las imágenes del ataque captadas por una cámara de seguridad circularon ampliamente en internet, lo que abrió otra discusión sobre la difusión de material violento y el tratamiento de estos hechos en plataformas digitales.

La mañana del 10 de enero de 2020, un alumno de apenas 11 años ingresó con dos pistolas al Colegio Cervantes de Torreón, Coahuila.

El menor abrió fuego contra profesores y estudiantes. Una maestra murió y seis personas resultaron heridas, entre alumnos y un profesor. Posteriormente, el niño se disparó y murió dentro del colegio.

Antes de la agresión había dicho a sus compañeros: "Hoy es el día".

El episodio se convirtió en uno de los casos de violencia escolar más graves registrados en México y volvió a colocar en la discusión pública el acceso de menores a armas de fuego, la revisión de mochilas y los protocolos de seguridad dentro de las escuelas.

Las autoridades también investigaron las referencias del menor a la masacre de Columbine, ocurrida en Estados Unidos en 1999.

El 22 de septiembre de 2025, un estudiante de 19 años atacó con un arma blanca a Jesús Israel, alumno de 16 años del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur de la UNAM, en Ciudad de México.

El adolescente murió a consecuencia de las heridas.

Un trabajador de intendencia de 65 años también resultó lesionado cuando intentó intervenir. Después de la agresión, el presunto responsable trató de escapar y se arrojó desde un edificio del plantel, por lo que resultó herido y fue hospitalizado bajo custodia.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México abrió una investigación por homicidio calificado y lesiones dolosas.

El caso también llevó la discusión al terreno digital debido a la existencia de publicaciones y mensajes atribuidos al presunto responsable antes de la agresión.

El 24 de marzo de 2026, un estudiante de 15 años ingresó armado a la Preparatoria Antón Makárenko, ubicada en Lázaro Cárdenas, Michoacán.

El adolescente disparó contra dos maestras, quienes murieron. Elementos de seguridad acudieron al plantel y el menor fue detenido.

El 30 de septiembre de 2026, un estudiante de 13 años ingresó con dos cuchillos a la Escuela Secundaria General Esperanza Cabrera, ubicada en Paseos de San Miguel, en la ciudad de Querétaro.

El adolescente atacó a cuatro personas dentro del plantel: tres trabajadores administrativos y un estudiante. Las víctimas fueron trasladadas para recibir atención médica y posteriormente se informó que se encontraban estables y fuera de peligro.

Personal de la secundaria logró contener al alumno y quitarle las armas. Policías municipales lo detuvieron y aseguraron dos cuchillos.

Debido a que el adolescente tiene 13 años, el caso quedó en manos de las autoridades especializadas en justicia para menores. La Fiscalía de Querétaro informó posteriormente que buscaría imputarle homicidio en grado de tentativa.

Como parte de las investigaciones, las autoridades realizaron un cateo en su domicilio. Los padres del adolescente fueron detenidos por presuntamente obstaculizar la diligencia.

El móvil de la agresión no ha sido establecido públicamente de manera definitiva. Entre las líneas de investigación se ha mencionado la posibilidad de que existiera alguna relación con un reto difundido en internet, pero esa hipótesis no ha sido confirmada.

La mañana del pasado 1 de octubre de este año, dos jóvenes de 18 años, exalumnos de la Secundaria General Número 13, ubicada en el ejido La Unión, en Torreón, ingresaron al plantel con machetes, otras armas blancas y petardos.

Los estudiantes buscaron refugio dentro de los salones y colocaron pupitres contra las puertas mientras se desarrollaba el ataque.

La subdirectora Nery Edith Nevárez González, de 56 años, murió y otras cuatro personas resultaron heridas.

Los dos jóvenes fueron retenidos y posteriormente quedaron bajo custodia de las autoridades.

La Fiscalía de Coahuila investiga su entorno social, familiar y digital, así como posibles referencias a autores de ataques escolares registrados en otros países. Sin embargo, dichas líneas de investigación no constituyen hasta ahora una conclusión definitiva sobre el móvil.

El caso ocurrió apenas un día después de la agresión en Querétaro, una cercanía temporal que llevó al gobierno federal a analizar posibles similitudes entre ambos acontecimientos.

Los episodios de Querétaro y Torreón presentan diferencias importantes. En el primero, el presunto agresor es un estudiante de 13 años; en el segundo participaron dos exalumnos de 18. En Querétaro las cuatro víctimas sobrevivieron, mientras que en Coahuila murió la subdirectora del plantel.

Sin embargo, ambos ocurrieron con apenas un día de diferencia y fueron perpetrados con armas blancas, lo que llevó a las autoridades federales a poner atención en posibles elementos comunes.

La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que se encontraron "similitudes" relacionadas con comportamientos vinculados con la comunicación a través de redes sociales, aunque las investigaciones de cada caso continúan.

El gobierno federal anunció después de los ataques la preparación de un decreto que busca establecer obligaciones para las plataformas digitales en materia de detección, reporte y remoción oportuna de contenidos y comentarios que inciten directamente a la violencia.

Para su elaboración se prevé la participación de la Consejería Jurídica de la Presidencia, la Agencia de Transformación Digital, las secretarías de Seguridad y Educación, el Centro Nacional de Inteligencia e instituciones académicas.

Los 12 episodios de este recuento abarcan un cuarto de siglo y no responden a un único patrón.

Los responsables han sido estudiantes, exalumnos e incluso un padre de familia. Las edades van desde los 11 años hasta la adultez y se han utilizado armas de fuego, cuchillos y machetes.

También son diferentes las circunstancias: conflictos entre alumnos, agresiones contra docentes y personal escolar, un disparo accidental y un suicidio dentro de un plantel.

Por ello, la presencia de problemas de salud mental, el uso de redes sociales o la exposición a contenidos violentos no pueden considerarse por sí mismos causas de un ataque escolar.

Los datos disponibles sí muestran un contexto que ha encendido alertas sobre el bienestar de los adolescentes. La ENCODAT 2025 encontró que 10% de los jóvenes de 12 a 17 años presentó malestar psicológico durante los 12 meses anteriores, mientras que 3.3% reportó ideación suicida, 1.9% planeación y 1.5% un intento de suicidio.

Otro antecedente sobre el entorno escolar es la Encuesta sobre acoso escolar entre estudiantes de educación secundaria de Mejoredu. El estudio, publicado en 2024 pero levantado entre junio y julio de 2022, encontró que 28.3% de los alumnos había sido objeto de acoso de manera ocasional o frecuente.

Los datos no establecen que estas condiciones expliquen los ataques incluidos en este recuento, pero si muestran que la prevención de la violencia escolar involucra distintos frentes.

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